Semanario.

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Cada día de la semana tiene su propio significado emocional

Cada día que pasa es un nuevo capítulo de la vida de cada quien, lo hemos escuchado decir muchas veces. Pero, ¿cuál es la razón por la que cada día tiene su significado especial asociado con determinados aspectos de la vida de cada persona?

Lunes:

Día de adaptaciones, de comienzo, pero también de pereza y resignación. Un día donde todo parece obligarnos a permanecer más con el fin de semana que afrontar un nuevo comienzo. Es la aceptación de nuevos comienzos de semana y saber que, según cómo se tome, hará que o se viva la mejor experiencia o simplemente sea un total caos y desastre.

Martes:

Se empiezan a relajar el corazón y los sentidos porque ya ha quedado atrás el tedioso lunes. Es una puerta abierta a vislumbrar la mitad de semana que ya casi se aproxima. Son días de reflexión, de consecución de objetivos, y el saber que poco a poco, la semana se hace más corta.

Miércoles:

Día de mitad, un centro de este puente de nuestro calendario semanal; donde las horas parecen permanecer impávidas a su paso. Un día donde se intentan elegir las cosas que se dejan atrás y se proyecta lo que viene después. Un día de misterio que nos da la tentación de llamar a gritos el tan anhelado fin de semana.

Jueves:

Día de esperanza pero también de apuros por terminar. Concluir lo inconcluso porque el fin de semana se hace más corto, las horas más ligeras y el tiempo más breve. Un día impreciso porque, aunque nos da la moral de continuar a terminar una semana más, también se suman a los muchos jueves que han pasado y dejado atrás.

Viernes:

Día añorado, el día de alegría, de ánimo renovado y fiesta, de diversión y locura, de aliento extra y energías, porque le da la bienvenida a ese esperado fin de semana. Es el día donde muchos planean cosas diferentes para abandonar la rutina, pero también donde, por excesos, se cometen atropellos o locuras. Un día loco pero encantador.

Sábado:

Día místico para muchos, para otros de planes familiares o finales de un trabajo que se ha cargado por una semana entera. Un día de amigos y de risas; día fantástico donde los colores son distintos, las ideas son livianas y el pensamiento se hace más tranquilo. Un día que se quisiera extender, pero que nunca llegara a anochecer.

Y al final, el domingo:

Es el día melancólico porque es el final, la transición del comienzo de una nueva semana que nos espera, y que solo nos hace una sola pregunta obligada de siempre: ¿Y ahora qué?

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Si quieres leer artículos como este, donde puedas tener un momento de reflexión agradable, te invito a conocer Autoconfianza: Un elemento vital para el desarrollo de nuestra vida, un interesante escrito de nuestra bloguera oficial Andrea Bravo.

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